lunes, 19 de diciembre de 2016

Las migajas envenenadas que caen de la mesa de la cementera


Hace un par de días nos encontramos esta noticia en prensa: Portland Valderrivas acaba de entregar unos maravillosos regalos a dos niñas del Colegio Ángeles Martín Mateo, de la Barriada la Liebre.

Según el artículo, “El objetivo principal de esta iniciativa es seguir estrechando vínculos entre la fábrica y su entorno y poner de manifiesto que es posible una convivencia real y valiosa entre la industria alcalareña y sus vecinos”

Y para estrechar estos vínculos, en lugar de evitar que el Colegio Ángeles Martín Mateo se cubra de clinker tóxico de cemento y no hacer nada para evitarlo. En lugar de cumplir con la normativa de emisiones de la Unión Europea y durante casi 3 años emitir contaminantes por encima de los valores límite permitidos por dicha normativa y sin recibir ni siquiera una multa por ello, han decidido maquillar la realidad organizando un concurso de pintura entre los escolares de Alcalá, cuyo tema ha sido “la repercusión o impacto de la industria en la vida cotidiana de los escolares”

De los 9.000 alumnos de Alcalá, sólo han participado una veintena de niños. De estos veinte dibujos, por supuesto y como no podía ser de otra manera, las ganadoras pertenecen al colegio que sufre cada día más que nadie su falta de respeto por la vida cotidiana y la salud de dichos escolares y de la ciudadanía de toda la comarca.

En lugar de intentar comprar voluntades y tratar de lavar su conciencia con unas mochilas y unos libros, Portland Valderrivas debería molestarse en cumplir con las leyes y sobre todo preocuparse no sólo por sus beneficios, sino por la salud de los ciudadanos que viven en su entorno.


Lucía López, del CEIP Ángeles Martín Mateo, ganadora del "Concurso de Pintura Infantil para centros escolares"

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